Los críticos consideran que varios de los
cuentos populares, rescatados de la tradición oral por los Hermanos
Grimm y Charles
Perrault, al menos en sus
versiones originales, deben ser leídos sólo por los adultos, aún sabiendo que
los niños, como todos los humanos, no están al margen de los actos de violencia
y las "crueldades", que a diario experimentan a través de la
televisión o su vida cotidiana.
Pero... ¿Cómo eran los niños de los siglos XVIII y XIX? ¿Había infancia? Había niños, eso está claro, pero, ¿alguno de ellos vivió una infancia? A tenor de los cuentos que escribieron Hans Christian Andersen, Charles Perrault y los hermanos Jacob y Wilhelm Grimm, no. Parece que el objetivo de estas narraciones no era ayudar a los peques a dormir tranquilos y tener felices sueños, sino ir enseñándoles de qué iba a ir su vida.


