lunes, 7 de diciembre de 2015

EL HUEVO MÁGICO

¡Hoy estoy que no quepo en mi! Llevaba tiempo queriendo hacer este experimento para despertar esa magia tan preciosa que tienen los niños en momentos de rutina y ¡voila! ¡bocas abiertas y silencios anonadados!

Este experimento consiste en sumergir un huevo en vinagre para ir observando poco a poco cómo el vinagre deshace la cáscara sin alterar su forma, dando lugar al final a un huevo transparente en el que si lo ponemos al trasluz la yema se ve perfectamente y se mueve, pues su interior queda intacto. El tiempo que ocupa conseguir este resultado oscila entre las 24 y 48 horas.



Si quieres enseñárselo a tus niños, aquí te explico los pasos que hay que seguir:

1. Coge un huevo, introdúcelo en un vaso y cúbrelo de vinagre (vino o manzana).



2. Al cabo de un día irás viendo cómo se empieza a desprender la cáscara y cómo el vinagre actúa haciendo que el huevo pierda su dureza. El ácido del vinagre reacciona con el carbonato cálcico de la cáscara del huevo produciendo dióxido de carbono (las burbujas de gas que se desprenden de la cáscara del huevo). La ósmosis explica su aumento de tamaño, pues el agua contenida en el vinagre entra en el interior del huevo por la membrana semipermeable que lo cubre.








3. Al segundo día saca el huevo e intenta quitarle lo que queda de membrana con mucho cuidado. Al final obtendrás un huevo convertido en pelota de goma que ha aumentado su tamaño, ¡que vota! y en el que se ve perfectamente su interior sin necesidad de romperlo, pero OJO: el huevo vota a baja altura, si lo lanzamos desde alturas demasiado elevadas explotará, y se desparramará.



Espero que te haya gustado y lo apliques en tu casa o en tu aula, y verás como con algo tan sencillo se puede dejar a los más pequeños con la boca abierta.

1 comentario:

  1. Curiosísimo!Bien por advertir q lo botemos a baja altura, ya iba a probarlo desde un sexto piso XDD

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